Recordemos. El 11 de julio de 2010 se anunciaba la firma de los acuerdos de Changuinola (ver nota de Presidencia en http://www.presidencia.gob.pa/ver_nodo.php?cod=1566) que establecía puntos para terminar los enfrentamientos en esa ciudad a raíz de la aprobación de la Ley 30. Decían así:
1- Se acuerda postergar por medio de la Asamblea Nacional de Diputados, la vigencia de los artículos 12,13 y 14 de la Ley 30 del 2010, hasta que se llegue a un acuerdo en un diálogo nacional que se implementará al más corto tiempo posible sobre esta ley, con un periodo de 90 días a partir de la firma del presente acuerdo.
2- A su vez el Gobierno se compromete a discutir y establecer una política bananera nacional, e implementar una fórmula social para ayudar a resolver el alto costo de la vida en la provincia de Bocas del Toro en relación al resto del país.
3- Las partes de este acuerdo, autoridades nacionales y provinciales, comunidad, trabajadores y demás involucrados se comprometen a mantener un clima de paz y de entendimiento hacia el futuro, con el ánimo de buscar un consenso en el diálogo nacional y que todos trabajemos en paz y tranquilidad en la provincia de Bocas del Toro, bajo el compromiso que las dificultades que se presenten con motivo del problema que se ha dado en esta provincia, se resuelva mediante el diálogo.
Las preguntas obligadas son: ¿a qué condujo el show de diálogo en la Ciudad de Panamá? A la suplantación de actores: casi todos menos el pueblo movilizado y las víctimas de la masacre de Changuinola participaron en una serie de reuniones en las cuales la Ley 30 resultó desmembrada, pero integralmente viva en nuevas normas, que mantienen la impunidad a las unidades de la Policía Nacional y debilitan aun más las normas de protección ambiental. Sobre investigaciones, justicia, responsabilidades e indemnizaciones justas, nadie se acordó en ese diálogo.
¿Se estableció o estamos camino a establecer una política bananera nacional? ¿Se ha resuelto o estamos camino a resolver el alto costo de la vida en Bocas del Toro?, hasta las preguntas son necias.
Lo que en efecto se logró fue un clima de (suficiente) "paz y entendimiento", "consenso en el diálogo", "paz y tranquilidad", es decir, desmovilización de los actores, confusión y hasta complicidad de algunos otros, con el resultado de imposición de la violencia estatal y el despojo de derechos ya conocido.

En la tarde de ayer (21 de febrero de 2011) se anuncia un acuerdo entre "autoridades comarcales" y representantes del Ejecutivo para resolver el conflicto por el tema minero en los siguientes términos:
1- Elaborar un Decreto que reconozca el contenido del comunicado emitido por la Secretaría de Comunicación del Estado el 13 de febrero de 2011, el cual establecía lo siguiente: "El Gobierno Nacional hace de conocimiento público y, en especial, a los habitantes de la comarca Ngäbe Bugle (atendiendo la preocupación evidenciada por sus dirigentes), de nuestro firme y categórico compromiso de no iniciar, promover ni aprobar durante la totalidad de nuestra gestión de gobierno, la explotación de Cerro Colorado ni ningún otro yacimiento en las comarcas indígenas".
Pero el problema no es de Cerro Colorado únicamente, ni de las comarcas. Este nivel de comprensión del problema como algo sistémico y el compromiso de lucha como un tema general y no particular ha sido manifestado por la dirigencia indígena.
Al manifestarse así ha evitado que la ciudadanía consciente caiga en la trampa del divisionismo: el problema ambiental y de derechos humanos no es exclusivo de las comarcas, como las políticas económicas productivas nacionales y el problema del alto costo de la vida no son exclusivos de la provincia de Bocas del Toro o la ciudad de Changuinola y sus cercanías. Por tanto no cabe una relación gobierno-sector, en donde el sector se encuentre sólo y siempre en una posición desventajosa dentro de la relación de poder.
2- Conformar una Comisión de Alto Nivel integrada por las autoridades tradicionales de la Comarca Ngäbe Bugle y las autoridades del Gobierno Nacional con el propósito de definir el marco general de un "Programa Social para el desarrollo de la Comarca Ngäbe Bugle", al cual darán seguimiento los titulares de las carteras de Salud, Trabajo, Obras Públicas, Educación, Vivienda y Desarrollo Social, bajo la coordinación del Ministerio de Gobierno.
3- Celebrar un Consejo de Gabinete en la Comarca Ngäbe Bugle, donde los titulares de las carteras respectivas presenten los planes de acción específicos para el “Programa Social para el desarrollo de la Comarca Ngäbe Bugle” para los años 2011 al 2014, debidamente consensuado entre las partes.
Los puntos 2 y 3 forman parte del mismo discurso: ¿Tendrá el anunciado programa social el mismo destino que la anunciada política bananera nacional y la "fórmula" para reducir el alto costo de la vida en Changuinola, igual que los anuncios de todos los anteriores gobiernos sobre inversión social no solamente en las comarcas y áreas indígenas, sino en todo el país? ¿qué podría hacernos pensar lo contrario?
A ésto y al anuncio del Consejo de Gabinete en la comarca se suma el anuncio de visita del presidente Ricardo Martinelli "donde conversará y escuchará directamente a todos los panameños residentes en ese sector para reforzar el compromiso de llevar desarrollo al lugar" (ver nota en http://www.presidencia.gob.pa/noticia-presidente-numero-2297.html).
Más show, presidencialismo, mesianismo. Los presidentes han vivido, no solamente visitado, en la ciudad de Panamá por más de un siglo, y no por eso se han solucionado los problemas de los sectores urbanos excluidos. Comprendamos de una vez por todas, que no es un hombre o una mujer, ni vivo ni muerto (atención "torrijistas" y "arnulfistas"), la solución mágica o religiosa a los problemas de un pueblo.
Como bien se dice, sólo el pueblo salva al pueblo... pero sólo si se pasa de la consigna vacía a tomarse en serio y por todas las vías esa responsabilidad de salvarse.
4- Las partes signatarias de este Acuerdo, se comprometen a mantener un clima de paz y tranquilidad en la Comarca Ngäbe Bugle, bajo el compromiso de que las dificultades que puedan presentarse en cualesquiera de los puntos de este Acuerdo, serán resueltas mediante el mecanismo del diálogo.
Con similar redacción e idéntico objetivo al último punto de los acuerdos de Changuinola, pretende desmovilizar las manifestaciones que han tenido mayor fuerza en los sectores con mayor presencia indígena.
La Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y los Derechos del Pueblo Ngäbe Buglé ha desconocido rápidamente el acuerdo, mantiene el llamado a la jornada de movilización desde este jueves 24, y reitera el rechazo y desconocimiento a Rogelio Moreno, quien ha negociado y firmado los "acuerdos" con el gobierno, como falso representante de los pueblos originarios en lucha (ver nota en http://ulippanama.blogspot.com/2011/02/dirigencia-ngabe-desmiente-acuerdo-con.html)
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