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lunes, febrero 28, 2011

Breve testimonio de los últimos días en Panamá (por ahora) de Paco Gómez Nadal y Pilar Chato

Aproximadamente a las 1:30 de la tarde de hoy, lunes 28 de febrero de 2011, los ciudadanos españoles Pilar Chato y Paco Gómez Nadal dejaban su residencia en Clayton, ciudad de Panamá, con dirección al Aeropuerto Internacional de Tocumen, donde a las 4:40 de la tarde tomarían un avión con destino a Costa Rica y de allí, hacia España, luego de ser fuertemente presionados para firmar una repatriación “voluntaria”.

No hay nada voluntario en la salida de Paco y Pilar de Panamá, como quieren hacer ver algunos comentaristas adeptos al gobernante de turno. En realidad les dieron 2 opciones: firmar la repatriación e irse hoy, o esperar el procedimiento de deportación, sin ninguna garantía, privados de su libertad, con el mismo resultado de deportación y un impedimento de entrada al país por mayor tiempo, ya que la orden de expulsarlos provenía directamente del Ejecutivo.

Su detención y posterior deportación no tienen fundamentos legales, no se respetaron las libertades democráticas ni las garantías constitucionales. Todo el proceso, desde su origen hasta este momento ha tenido un carácter político, y existían serias amenazas a la integridad física e incluso la vida de los compañeros.

En tales condiciones, como se puede ver, nada se ha realizado por la voluntad de Paco y Pilar, sino por los intereses políticos y económicos, la intolerancia y el capricho de Ricardo Martinelli Berrocal, presidente del país.

En la tarde del sábado 26 de febrero nos encontrábamos en el Casco Antiguo de Panamá realizando una colecta de apoyo al Congreso Ngäbe Buglé próximo a celebrarse cuando Paco recibió una llamada de los compañeros en la Plaza 5 de Mayo que protestaban solidariamente por la represión que se había desatado en la región occidental del país contra los manifestantes, indígenas y campesinos en su mayoría, en contra de las intenciones de explotación minera a cielo abierto.

Como periodistas, activistas de derechos humanos y finalmente como seres humanos conscientes, ambos compañeros salieron cámara en mano hacia el sitio de la protesta. El gobierno ha inventado el cargo de “instigador”, pero mal puede instigar quien recibe la llamada para cubrir un evento. Ha presentado como "evidencia" un video de la seguridad de la Asamblea Nacional de Diputados que solamente muestra la presencia de ambos y su intento de mediar ante el acoso de la Policía Nacional a una dirigente indígena.

Todo el país sabe que Ricardo Martinelli tenía hace meses la intención de expulsarlos del país a causa de los artículos de opinión del columnista de La Prensa, y en esta ocasión, previa campaña de desinformación, intolerancia, odio y chauvinismo en programas como “La Palabra” de la gobernadora Omaira “Mayín” Correa y “Haciendo Radio” de “Lucho” Pimentel y “Toñín” Cabezas, con colaboradores como el exdiputado Javier Tejeira, entre otros, y mediante la manipulación de instituciones, logró su objetivo. Por ahora.

Hoy los extranjeros son repatriados por opinar y ser solidarios con las luchas del pueblo panameño. Es un mensaje claro. ¿Quién sigue? ¿Exiliados, perseguidos, ejecutados, como en los mejores tiempos de Noriega, siguiendo la tradición de las amistades políticas del presidente, como el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, o el presidente hondureño Porfirio Lobo, impuesto a un pueblo a punta de golpes de Estado, represión y muerte?

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