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lunes, diciembre 29, 2008

Gaza

¿qué más se puede decir?, ¿qué más se puede denunciar?, ¿qué se puede hacer para realmente ayudar desde este otro lado del mundo?. veo los bombardeos y me recuerda un 20 de diciembre de 1989. veo la gente cargando heridos y me recuerda un 9 de enero de 1964. denunciar que Israel, estadito inventado de mala forma ejerce descaradamente la violencia y el racismo no es ninguna novedad. recordar que en su interior hay gente "buena" y "mala" es una obviedad a la cual recurrir para no levantar posiciones extremas e improductivas, de esas que surgen legitimamente de un sentimiento recurrente de impotencia.

no es lógico que el ocupante se declare víctima para responder con 100 aviones de guerra a cohetes caseros (o no) de un pueblo que RESISTE. ni que la vida o integridad de un israelí tenga el mismo o mayor valor que la de cientos de palestinos. no tienen derecho a llamarse humanos, en el sentido debido, quienes practican sistemáticamente el genocidio para luego indignarse si el muerto le aparece en pesadillas, o en los ojos de miles de vivos. no comprendo como quieren que la paz se construya a partir del sometimiento del débil al fuerte, desde el despojo, desde los cementerios. el estado de Israel puede tener todas las armas y el respaldo de los gobiernos "occidentales" (más allá de los hipócritas pedidos de moderación), pero está ABSOLUTA y DEFINITIVAMENTE desarmado moralmente.



el estado de porquería que es Israel hoy, debe desaparecer. esa declaración no dice nada contra su pueblo, solamente contra quienes sostienen y aprovechan esa realidad, lo digo para que no pierdan su tiempo en responderme y llamarme intolerante antisemita quienes viven de la renta del holocausto de la guerra 1939-1945. el pueblo de Israel tiene todo el derecho a vivir en paz como todos los pueblos del mundo. seguro que otros problemas ocuparían nuestro futuro si hoy dejara de existir, pero no puedo hacer más que actuar sobre nuestro presente.

el estado de Israel APESTA, genera verguenza. ya amanecerá el día de su hora. aún con todos nuestros muertos, quizás por ellos, con ellos y gracias a ellos, Venceremos.

miércoles, diciembre 17, 2008

¿a quién sacamos de la calle?

..."sacarlos de la calle" fue la respuesta del nuevo ministro de gobierno y ¿justicia? respecto al constante tema de inseguridad. Para tal objetivo, luego de profundos estudios, plantea la novedosa idea de aumentar las penas (otra vez) y el número de policías.

Nada sobre evitar que las condiciones socioeconomicas se reproduzcan y empeoren dentro de un modelo de "desarollo" depredador de gente, culturas y naturaleza.

Nada sobre hacer podrir en la cárcel a los que roban millones de los fondos públicos para vivir ellos bien haciendo vivir mal al resto, moviendo con sus firmitas la perversa máquina a su favor.

No lo va a decir, eso sería sacar de las calles a los que hay que sacar: a quien lo nombra, a sus colegas excelentísimos señores ministros y al ejército de rémoras, lambones y clientes que sostienen insosteniblemente al sistema.

En este paisito cualquier bruto con mierda en la cabeza se pone una corbata y llega a ministro o presidente, solamente debe saber repetir la receta, hacer eco, bulla.

*en la foto, de izquierda a derecha, Dilio Arcia, Daniel Delgado Diamante y Salvador Rodríguez, tres buenos ejemplos de brutos con corbata
.

nosotros, los bárbaros

Iraq. 1,250,000 muertos. 4 millones de desplazados y refugiados. Un país destruído.

Y aún tienen la desfachatez de llamar "barbárico e ignominioso" al zapato arrojado de Muntazer al-Zeidi.

Del diccionario de la RAE, barbarie (Del lat. barbarĭes).
1. f. Rusticidad, falta de cultura. 2. f. Fiereza, crueldad.

Yo quiero ser así de bárbaro, rústico, inculto, tener ese grado de fiereza y crueldad que me impulse a tirarle zapatos a un asesino.

No quiero jamás llegar al grado de civilización, delicadeza, cultura, dulzura y compasíon, que me permita arrojar "preventivamente" bombas a un pueblo.

Estoy, aunque sea a esta distancia, con al-Zeidi y su pueblo. Con todos esos pueblos. La historia no se detiene, aún con todos nuestros muertos, Venceremos.



Sobre todo,
sean siempre capaces de sentir

en lo más hondo
cualquier injusticia cometida contra cualquiera
en cualquier parte del mundo

sábado, diciembre 13, 2008

de una conversación sobre medios de lucha

en respuesta a la pregunta de un amigo, comparto estas ideas...

lucha:

1. Oposición, rivalidad u hostilidad entre contrarios que tratan de imponerse el uno al otro.

2. Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación, para subsistir o para alcanzar algún objetivo.

pacífico:

1. adj. Tranquilo, sosegado, que no provoca luchas o discordias.

2. adj. En paz, no alterado por guerras o disturbios.

3. adj. Que no tiene o no halla oposición, contradicción o alteración en su estado.


Vivimos en una sociedad dividida en clases, cada vez más polarizadas y antagónicas en sus intereses. El conflicto inherente a tal forma social ha sido y es permanente pero tiende a agudizarse, las contradicciones son más evidentes.

La lucha por superar tales condiciones ha sido constante con períodos de mayor o menor violencia externa donde prevalece la teoría o la acción, si bien ambas se encuentran siempre presentes y dependen la una de la otra.

Más que lucha pacífica, conociendo el carácter violento del poder instaurado, diría lucha por medios pacíficos, por parte de los sectores oprimidos (ej. Gandhi), pero lucha al fin. Y luchas por medios violentos (ej. Guevara), de parte de los oprimidos, cuando la violencia de los opresores en su resistencia al cambio lleva a la sociedad a una conforntación abierta.

En fin que la lucha existe, manifiesta conflictos reales producto de una sociedad contradictoria, sólo cambian (y se complementan) las vías de lucha, ambas legítimas y necesarias según sean las necesidades igualmente legítimas de quienes la invocan y practican, según sea la violencia/resistencia del poder establecido.

Digo que no existe lucha pacífica, sino lucha por medios pacíficos, de nuestra parte. Por la parte contraria, que impone la violencia en el sistema, no se puede hablar de paz.

Lo que no podemos hacer, es ir tontamente a la lucha frontal en desventaja material y/o intelectual. Lo que debemos, luchar por todo medio viable y necesario, acumulando fuerza humana consciente, victorias en lo científico intelectual frente a las mentiras del poder y en lo físico material.

Creo que la lucha empieza por armarse en la cabeza pero termina lamentablemente en las armas, hay que ir responsable y constantemente paso a paso hasta el final, para el cual considero vital que exista el suficiente fondo para sostener una victoria costosa en términos de vidas humanas.

Por eso considero poco responsable el inmediatismo, coyunturalismo del cierre violento que no suma ni gente, ni victorias intelectuales, ni materiales, y sólo sirve para liberar hormonas, si esos mismos individuos no se dedican a un esfuerzo constante individual y junto a las comunidades.

Conste que no descarto el método, estuve allí mientras pude, de alguna manera me tocará estar ahí de nuevo, pero honestamente no es suficiente ni productivo per se para nuestra lucha en las condiciones actuales.

Igualmente jodido está el exquisito intelectual que tenga asco a sudar en la marcha, ensuciarse las manos con la tierra y soltar un balazo el día que sea necesario; como el terco que cree ayudar al pueblo liberando su stress, sin esforzarse por construir alternativas haciendo 'sudar' el cerebro. Por eso, para estar lamentablemente ahí, porque es 'justo y necesario', y consciente que nadie tiene asegurado llegar a saborear el día de la victoria cuando se mete en ésto, por eso hago el trabajo que hago.

Les dejo con un código de ética cortísimo, completo y fundamental:

A mis hijos

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre Uds.

Casi no se acordarán de mi y los más chiquitos no recordarán nada.

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones.

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un gran abrazo de

Papá



de una conversación en torno al sistema político electoral panameño

...Sin embargo, el punto es que en este momento la ley electoral no permite la postulación independiente a la presidencia, rebasando la constitución. Las condiciones de participación no son equitativas para quienes dominan la estructura y para quienes buscan alternativas, reformas o transformaciones más profundas. Ejemplo de lo dicho son los fondos públicos asignados a los partidos, y la diferencia entre la facultad que tiene el ciudadano para poder cambiar entre partidos simplemente con una firma, no permitida con la misma facilidad para apoyar postulaciones independientes o la conformación de nuevos partidos. Considero que esta situación enseña como ajustada a la realidad, la idea de que no existe peligro alguno en la alternancia en el gobierno y en la cuota de adherentes entre los partidos existentes, todos los cuales responden a factores reales de poder [económico tradicional]. El "problema" está entonces en permitir alternativas reales y de tal manera buscan no permitirlas.

Para la conformación de partidos políticos, obligatoriamente a nivel nacional, se establecen una serie de exigencias como el número y la distribución geográfica de los posibles adherentes que dificultan sobremanera la tarea. Desde luego, la creación de obstáculos por los sectores dominantes no es invención panameña, es motivo de denuncia más no de llanto, sencillamente es una realidad a la cual se enfrentan los procesos de construcción de fuerzas políticas dentro del marco limitado, hecho a la medida, y siempre superable de la legalidad.

El discurso del status quo -el cual por cierto tiene la pésima y rentable costumbre de vestirse de progresista, tolerante, democrático, ilustrado y pluralista- entonces alega que si no se tiene la "capacidad" para consolidar el proyecto alternativo de acuerdo a las exigencias legales y los medios "democráticos", pues se demuestra lo inviable o innecesario del proyecto por "no corresponder a una aspiración de la sociedad."

Ésta afirmación podría tener cierta validez hasta determinado punto, pero lo que no podemos olvidar es que la realidad material es superior al ordenamiento jurídico: nuestros partidos políticos subsisten capitalizando las deficientes condiciones de existencia de la mayoría de los panameños, es decir, que el sistema político tiene sustento en el clientelismo, situación absolutamente compatible con un Estado que se fundamenta en el ejercicio profesional de la corrupción en sus diversas manifestaciones como forma de subsistencia y reproducción, aprendida desde los días de la "conquista" española, hasta este momento, pasando por nuestra "independencia", nuestra "separación" y nuestros "procesos", lo que configura relaciones profundas de dependencia entre el poder socioeconómico que ha establecido la práctica, el partido o candidato y el elector/cliente ávido de un "resuelve".

El acceso al gobierno es la fuerza de nuestros partidos actuales, es una manera de defenderse en conjunto de quienes los integran y asegurarse 5 años de bonanza con una alternancia en el poder que simula un estado democrático y mantiene cierto balance perverso y cada día más insostenible.

Independientemente de declaraciones, programas, planes (en caso de existir), éstos no se concretan en una práctica de gobierno acorde con sus ideologías declaradas, ni se evidencia mayor diferencia en las políticas públicas entre un partido y el otro. Nuestra población en su mayoría no tiene profundas definiciones ideológicas, los números de adherentes que alardean nuestros partidos no son más que reflejo -habrá sus excepciones- de la miseria espitirual y material de gran parte de nuestra población, de la necesidad de subsistir del ser humano sea cual sea el entorno en que haya nacido, y de la entronización en la conciencia colectiva de nuestra más arraigada concepción del mundo: el juega vivo nuestro de cada día.